Cuando la obesidad viene acompañada de diabetes tipo 2, hipertensión, reflujo severo u otras condiciones metabólicas, el bypass gástrico es la opción con mayor respaldo científico para lograr una transformación real.
¿Cómo funciona? Se crea un pequeño reservorio estomacal y se redirige parte del intestino por laparoscopía. Esto logra dos cosas: reduces la cantidad de alimento que consumes y tu cuerpo absorbe menos calorías de lo que comes.
El resultado: una pérdida de peso más rápida y significativa, con tasas de remisión de diabetes superiores a cualquier otro procedimiento bariátrico.










